El viernes 3 de mayo, fiesta litúrgica de la Exaltación de la Santa Cruz, es la celebración patronal de nuestra parroquia en Ñuñoa. Este año contaremos con la presencia de nuestro pastor, el arzobispo de Santiago, don Fernando Chomali.
Eucaristía y compartir fraterno
Para este importante día para nuestra parroquia, que lleva inscrito en su nombre la Santa Cruz de Cristo, vestiremos de flores la misma Cruz que adoramos en Viernes Santo y con la que recorrimos el camino del Via Crucis por las calles de nuestra comuna. La imagen embellecida de la Cruz será la que recibirá a los fieles.
El viernes 3 de mayo tendremos eucaristía a las 19:00 hrs. que será presidida por monseñor Fernando Chomali, arzobispo de Santiago, y concelebrada por nuestro párroco, pbro. Juan Francisco Pinilla, nuestro vicario parroquial, pbro. Luis Eugenio Silva. En dicha eucaristía serán instituidos los nuevos ministros de Comunión de la parroquia.
Al finalizar compartiremos un brindis y un momento fraterno de encuentro con el pastor al que está cordialmente invitada nuestra comunidad.
Origen de esta fiesta litúrgica
El año 335, en tiempos del emperador romano Constantino, se dedicó solemnemente una basílica sobre el sepulcro de Jesús en Jerusalén y se celebró también el hallazgo de la verdadera cruz de Cristo. La Cruz de Cristo es el signo de su victoria pascual sobre la muerte. El Hijo del hombre levantado en alto es exaltado. El crucificado por su obediencia hasta la muerte es glorificado. Así, Él, desde la Cruz gloriosa es el Árbol de la Vida que otorga los frutos del Espíritu.
La tradición de la Santa Cruz de Mayo en Chile
En distintos lugares de América Latina se celebra esta fiesta desde la llegada de la fe católica al continente. También conocida como «la fiesta de las Cruces», se remonta a la Conquista, en que los misioneros españoles hicieron uso de la cruz para anunciar a los pueblos originarios el mensaje cristiano. Así, se instalaba una cruz en un espacio visible, como cerros, cruces de caminos u otros lugares concurridos, y allí se celebraban novenas y otros oficios, incluidos la administración de sacramentos como el Bautismo. Unos laicos realizaban el servicio de «fiscales»: eran los responsables de resguardar la cruz y de conducir la oración cuando no presidía el sacerdote. Con los años se fueron creando hermandades para organizar la devoción a la Santa Cruz durante mayo. La recolección de flores era un elemento central de esta tradición. El 1 de mayo comenzaban los festejos con el rito de «vestir la Cruz», en que se decoraba la cruz con flores, ramas, lienzos y los elementos de la Pasión. La Cruz era llevada en procesión por los alrededores, en medio de cantos y oraciones. También en los hogares los lugareños tenían sus propios crucifijos decorados donde rezaban el rosario y las letanías, también se cantaba a lo divino y se festejaba con mistelas y «gloriao», licores de la época.
