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Cultivar un espíritu de santidad

El pbro. Juan Francisco Pinilla, párroco de La Santa Cruz, en Ñuñoa, condujo este Viernes Santo 7 de abril el retiro espiritual de la comunidad.

Nuestro párroco reflexionó que la generosidad que libera a las personas se alcanza sólo en la paciencia de las pequeñas renuncias cotidianas a uno mismo. Lo más profundo en nosotros sigue sin ser explorado. Si es verdad que sólo se ve bien con el corazón, ¡qué ciegos estamos todos!.

Sostuvo que de la crisis de hoy surgirá mañana una Iglesia que habrá perdido mucho. Se hará pequeña, tendrá que empezar todo desde el principio. Perderá adeptos, y con ellos muchos de sus privilegios en la sociedad. Se presentará, de un modo mucho más intenso que hasta ahora, como la comunidad de la libre voluntad, a la que sólo se puede acceder a través de una decisión. Como pequeña comunidad, reclamará con mucha más fuerza la iniciativa de cada uno de sus miembros.

Con firme esperanza, nos animó en cuanto a que la Iglesia encontrará de nuevo y con toda la determinación lo que es esencial para ella, lo que siempre ha sido su centro: la fe en el Dios trinitario, en Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, la ayuda del Espíritu que durará hasta el fin. La Iglesia reconocerá de nuevo en la fe y en la oración su verdadero centro y experimentará nuevamente los sacramentos como celebración y no como un problema de estructura litúrgica. Al mismo tiempo, será una Iglesia interiorizada, que no suspira por su mandato político. El proceso de la cristalización y la clarificación la hará pobre, la convertirá en una Iglesia de los pequeños. Se puede prever que todo esto requerirá tiempo.

A la Iglesia le aguardan tiempos muy difíciles, nos dijo nuestro pastor, quien se manifestó totalmente seguro de lo que permanecerá al final: no la Iglesia del culto político, ya exánime, sino la Iglesia de la fe. Comenzar desde el principio es un volver a las fuentes, a la experiencia fundante de la Iglesia, la cual creció en medio de persecuciones y martirios. Significa renacer desde el interior. Desde la novedad que será siempre el evangelio de Jesucristo y su salvación. Hoy es tiempo de vivir desde el núcleo del amor. Necesitamos creyentes santos; personas maduras en su fe, que se dejan guiar por el Espíritu del Señor Resucitado.

Finalmente, recordó la propuesta del papa Francisco, quien apunta al camino de las bienaventuranzas como signo inequívocos de la santidad cristiana. Cinco rasgos destaca el pontífice en este camino: 1) aguante, paciencia y mansedumbre; 2) alegría y sentido del humor; 3) Audacia y fervor; 4) En comunidad; y 5) en oración constante.

Revisa aquí los apuntes del predicador para el Retiro de Viernes Santo

Imágenes de Vilma Salas y Sylvia García