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Salvemos la higuera

En este tercer Domingo de Cuaresma, nuestro párroco, pbro. Juan Francisco Pinilla, nos comparte su homilía.

Informan a Jesús de hechos cruentos de actualidad. La matanza de Pilato, conocido por su crueldad, tenía además un componente religioso porque ocurrió en medio de los sacrificios rituales, fue una profanación. De ahí la inquietud de la gente. También somos testigos en la actualidad de dolorosos acontecimientos que han acabado con la vida de miles de personas, como también de la despiadada criminalidad ambiente.

Pero el Señor responde con la responsabilidad de la propia vida y urge a la conversión. Transforma las noticias en una alerta. Nadie está libre de perecer de modo violento y esa vulnerabilidad regala una sabiduría para el tiempo.

Por otra parte, alguna vez hemos visto cuando un arbolito comienza a secarse. La cuaresma es el tiempo preciso para empeñarse en las condiciones que la higuera necesita para dar fruto, remover la tierra, abonar… Tiempo de la paciencia divina que llama a la decisión.

En esta tarea de salvar la higuera estamos todos implicados, con el testimonio de vida, con la ayuda oportuna, con la palabra luminosa… con la oración perseverante.

Evangelio (Lucas 13, 1-9)

En cierta ocasión se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios. Él les respondió:

¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. ¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera.

Les dijo también esta parábola: Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?’

Pero él respondió: ‘Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. Puede ser que así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás’.

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